¿Es realmente machista La Bella y la Bestia?

Aunque no suelo ser fan de las películas de Disney, hay casos en los que no estoy de acuerdo con las críticas que se hacen a las mismas. Uno de esos casos es Pocahontas (de la que hablaré en otra ocasión) y otro La Bella y la Bestia, que es el tema que me ocupa hoy.

Como muchos sabréis, la Bella y la Bestia es una película de dibujos animados de 1991 cuya trama podría resumirse así: un príncipe es transformado en monstruo y sólo conseguirá romper el hechizo si consigue que alguien se enamore de él.

A priori, la moraleja es buena: la belleza está en el interior; no debemos juzgar a las personas por su apariencia física sino por lo que son, por lo que guardan dentro; debemos tomarnos la molestia de conocer a alguien antes de juzgar, etc., etc. Un buen discurso para una sociedad desbordada de estereotipos y cánones de belleza surrealistas.

Sin embargo, siempre se le han criticado a esta película otros aspectos no tan positivos, a saber:

  • Que la protagonista sí cumple con los cánones de belleza, inclusive el nombre.
  • Que la Bestia la secuestra y la trata mal.
  • Que incluso así, ella se enamora de él, aludiendo algunas críticas al Síndrome de Estocolmo y otras a las relaciones tóxicas y de maltrato.

El otoño pasado, Disney anunciaba que esta película iba a llegar a los cines de todo el mundo en marzo de 2017, en una versión en carne y hueso protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens.

No hablaré de la versión de dibujos, puesto que hace más de veinte años que la vi y no la recuerdo, aunque por lo que me han comentado personas que han visto ambas, esta versión reproduce bastante fielmente la anterior. Centrándome exclusivamente en la película con actores reales, en la película que está ahora mismo en los cines -que ya digo, puede variar con respecto a la original-, os daré mi opinión de por qué no es tan machista como se ha dicho:

  • Bella, al margen de su nombre, es una mujer inteligente, culta, apasionada de los libros, que rechaza al pretendiente que no desea y sueña con viajar, ver mundo y vivir aventuras.
  • No sólo no es la dama en apuros a la que el caballero no acude a salvar, sino que es ella la que no duda en acudir en auxilio de su padre, cambiarse por él para cumplir condena y liberarlo (¡ojo! con intención de escaparse, no con espíritu de mártir) o enfrentarse a todo un pueblo. Por todo esto me recordó mucho a Jane Eyre, cuya crítica literaria podéis leer aquí.
  • Si en la película (insisto, en la versión de 2017, no en la de dibujos) hay un personaje machista, ese es Gastón: macho prepotente que cree que lo único que necesita para casarse con una mujer es desearlo. Ejemplo de acosador típico, de hombre que no entiende el no por respuesta. A mí me parece una crítica, a la vez que reflejo de un ejército de hombres que todavía campan a sus anchas -en este aspecto no hemos avanzado mucho desde 1991- por doquier.
  • ¿Es machista la Bestia? Bueno, este es el quid de la cuestión. Si la Bestia hubiese secuestrado a Bella porque sí, por antojo o para abusar de ella por su condición de mujer, desde luego la respuesta sería afirmativa. Yo, que era desconocedora de la historia original, pero conocedora de las críticas, me sorprendí mucho cuando descubrí el motivo por el que Bella termina prisionera: un intercambio de presos. Es decir, la Bestia encarcela al padre de Bella, a quien había juzgado un ladrón en su casa, y Bella, mediante una estratagema, se cambia por él. ¿Machismo dónde? ¿Ha secuestrado la Bestia a Bella con intenciones oscuras? No. ¿Debería dejarla marchar por haberse cambiado por su padre? No. Si no dejó libre al padre, dejarla libre a ella por ser mujer, eso sí hubiese sido machista.
  • Aclarado el tema del secuestro, que no es tal (secuestro es el de la princesa cisne, por ejemplo), la siguiente pregunta sería, ¿es la relación entre ambos tóxica? ¿Es posible enamorarse de quien te mantiene cautiva? Pero es que esta pregunta pierde parte de su significado al recordar que ella no fue secuestrada, y que estaba cumpliendo voluntariamente la condena impuesta al padre. Cabe señalar -y aquí sí que creo que hay ciertas diferencias con la original- que la Bestia no especialmente bestia, sino más bien bobalicona y que en el cautiverio de Bella se implican todos los habitantes del castillo, pues todos están interesados en que la chica se quede.
  • Pasados unos días, él la deja libre. Aunque recordemos que ella ya se había escapado una vez y regresó por su propio pie, por lo que el cautiverio era más bien consensuado.
  • Y para terminar con mi argumentación, un apunte que no ha pasado desapercibido para países en los que han catalogado la película para mayores de 16 años, cuando no la han prohibido: Lefou, el compañero de Gastón, es en esta versión homosexual, e incluso en la escena final se entrevé una posible relación con otro personaje. Se rompe, por lo tanto, la visión heteronormativa de este cuento.

¿A vosotros qué os ha parecido? ¿Realmente consideráis machista esta versión cinematográfica? ¿Consideráis que hay una mejora con respecto a la original?

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.