La casa de Riverton: una historia de mujeres

Muy poco tiempo tuve de saborear el que pensé que sería el descubrimiento literario feminista del año (Jane Eyre) cuando me encontré absorta en otra historia igual de reivindicativa, si bien por tratarse de una novela contemporánea escrita en 2006 prescinde del recato y el decoro con el que Charlotte Brontë escribió su obra maestra, además de triplicarla en intrigas y romances. Hablo de La casa de Riverton (The Shifting Fog en el original en inglés) de Kate Morton.

¿De qué trata La casa de Riverton?

Narra la historia, a modo de flashbacks, de Grace Bradley, una anciana que a principios del siglo XX trabajó como sirvienta para la familia Hartford y que fue testigo de cómo un aclamado poeta de la época se quitó la vida durante una de las fiestas que se celebraron en la casa.

¿Qué tiene de especial La casa de Riverton?

Le regalé este libro a mi madre hace unos meses y lo escogí por dos razones:

1) Porque está ambientado en la Inglaterra de los años 20 (los que hayáis leído mis artículos sobre Feminismo en Jane Eyre o The Woman in Black sabréis cuanto me gusta la cultura británica, en especial la época victoriana).

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2) Porque está protagonizado por una mujer.

Pero es que esta novela está repleta de personajes femeninos fuertes y decididos, rebeldes, contradictorios, reales, con los que una se puede identificar sin ningún problema. Mujeres que ya hace cien años desafiaban las normas y las costumbres para recordarnos que si las cosas han cambiado es porque alguien propulsó el cambio. Que el voto femenino no se logró porque sí. Fue necesaria la lucha constante y poco agradecida de muchas mujeres valientes para que hoy podamos ir todas a votar. Que los corsés no se derribaron porque sí, sino porque las mujeres se cansaron de sentirse oprimidas, de tener dificultades para moverse, para respirar y optaron –pese a las críticas y a las miradas- por ensanchar sus vestidos y acortarlos; porque decidieron que había llegado el momento de poder vestirse ellas solas. Que las mujeres no accedimos a la educación porque sí, sino porque nuestras antepasadas lo exigieron como un derecho propio.

En definitiva, está cargada de grandes ejemplos de lucha feminista. De modo que mi artículo de hoy es simplemente para recomendárosla. No os defraudará.

Y si ya la has leído, no dudes en dejar tu opinión en el apartado Comentarios.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.