Feminismo en Jane Eyre

Hace tres días que terminé de leer Jane Eyre y todavía estoy sorprendida por la fuerte impresión que ese clásico ha dejado en mí. Es la primera vez que no cierro un libro y corro a coger el siguiente, pero es que las emociones y pensamientos que ha suscitado han sido tantas y tan profundas que pensar en ocupar mi mente con una historia y unos personajes diferentes ha resultado totalmente imposible.

Si la habéis leído y, si al igual que a mí, os apasionan las novelas victorianas y Gran Bretaña, seguro que coincidiréis conmigo en que es una historia maravillosa. Si aún no lo habéis hecho no puedo hacer otra cosa que recomendárosla. La narrativa de Charlotte Brontë es grandiosa, creando un ambiente complejo a base de personajes completos y totalmente realistas, que funcionan porque no se les niega nada, ni virtudes ni defectos, que aman y odian, que sufren grandes tormentos y se deleitan con pequeños placeres, que expresan, a la vez que ocultan, sus emociones y sentimientos en una réplica tan exacta y detallada de nuestro día a día que a veces resulta difícil creer que se haya escrito hace más de 150 años.

Pero no es mi intención hacer una crítica literaria sobre la obra, sino analizar el papel de la mujer en la misma, sobre todo el de su protagonista, así que comencemos:

¿Quién es Jane Eyre?

Jane Eyre es una niña que, tras perder a sus padres a la edad de un año, pasa a ser tutelada por un tío de clase social acomodada. A la muerte de éste, cuando Jane tiene 10 años, su tía política y sus primos -quienes no la han aceptado nunca como a un miembro de la familia y no soportan su carácter sensible y apasionado- la reprenden y acosan constantemente, obligándola a aislarse y haciendo que en su naturaleza bondadosa emerjan sentimientos de odio y venganza.

La mala relación que mantiene con su familia y su deseo por separarse de ellos, facilitará que la envíen a la escuela, un internado en el que vivirá durante varios años en condiciones de total austeridad, en ocasiones, especialmente precarias. Aquí su rebeldía se verá refrenada por las estrictas normas que rigen las 24 horas del día y perderá la paciencia en más de una ocasión ante situaciones que considera injustas.

Finalmente, se muda a Thornfield Hall, una mansión victoriana perdida en la campiña inglesa, donde trabajará como institutriz de una niña y se enamorará de su jefe, el señor Rochester, lo que desatará toda una serie de nuevos sentimientos y emociones y pondrá a prueba toda su fortaleza y raciocinio.

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Charlotte Brontë, autora de Jane Eyre

¿Es Jane Eyre una feminista?

¡Sí! Ciertamente. Aunque, en aquella época, difícilmente podría haberse otorgado ese título, su forma de proceder habla por sí sola.

Es una mujer independiente económicamente, que trabaja para ganar su propio dinero -como profesora e institutriz- pese a que podría vivir de la fortuna de un marido si aceptase casarse.

Es fuerte emocionalmente. Es racional. No sucumbe ante el ideal del amor romántico. Ama, sufre por ese amor y sigue viviendo su vida lo mejor que puede, sin dramatizar sus desdichas ni victimizarse, buscando siempre una salida, un continuar hacia adelante.

– No es una damisela en apuros, no necesita un protector que la salve. Las novelas románticas nos tienen acostumbrad@s a que, en el momento más duro que vive la protagonista, el amante aparezca para liberarla, lo que jamás ocurre en Jane Eyre. Cuando huye de Thornfield y se ve en la calle, sola y sin dinero, a menudo esperaba que Rochester apareciese para salvarla. Pensaba: ahora llegará él, como siempre ocurre, la subirá a su caballo, volverán a su casa y vivirán felices. Se acabará el feminismo en Jane Eyre. ¡Qué alegría cuando esto no ocurrió! Cuando fue ella misma quien encontró asilo y trabajo, sin esperar a que acudiese su príncipe azul. Es, por tanto, una mujer activa, de recursos. Y, en una vuelta de tornas, es ella quien ayuda a Rochester en diversas ocasiones, llegando incluso a salvarle la vida en una de ellas.

Es una mujer libre que toma sus propias decisiones. Rechaza propuestas de matrimonio. Cambia de trabajo cuando así lo desea. Es dueña de su destino.

Critica los cánones de belleza de la época: se presenta a sí misma como fea y delgada, sobre todo cuando se compara con la bella Blanche Ingram, pero aún así se considera más afín a Rochester que ella; a éste, por su parte, también lo define como un hombre más bien feo, que nada tiene que ver con el apolíneo St. John, a quien, en cambio, rechaza como posible marido.

Pero, ¿es todo bueno en Jane Eyre?

Evidentemente no, porque la sociedad patriarcal termina, irremediablemente, por reflejarse en un señor Rochester dominante, egoísta, que “juega a dar celos” en su afán por enamorar; posesivo, que llega a decir, cuando Jane acepta casarse con él: -“… que ningún hombre se entrometa; la tengo y me la quedaré.”

También me llama la atención cómo la religión impregna la obra y va en aumento hasta eclosionar en una visión evangelizadora desastrosa al final, la cual justifica la cristianización de lugares remotos y que podría explicar, como han sugerido otros autores, por qué a uno de los personajes femeninos (la jamaicana Bertha Mason) no se le otorga ni voz ni historia propia y se la describe como una salvaje, poco menos que un animal.

Bertha Mason es la espina que se clava al leer este cuento fascinante porque no se cuestionan los motivos de su locura. Ésta se utiliza para justificar su encierro y su ocultamiento en Thornfield Hall, pero Bertha también es una persona. Una mujer que tendría sueños, metas, ilusiones; que se casó y que sufrió –no sabemos qué tormentos- hasta terminar totalmente enloquecida en una buhardilla inglesa.

Más de cien años después, Jean Rhys le escribió una vida a esta Bertha muda en Ancho mar de los Sargazos, novela que tengo pendiente y que prometo analizar cuando la lea. Hasta entonces reitero mi opinión sobre la magnificencia de Jane Eyre y os animo a leerla y a dejar vuestras opiniones al respecto en el apartado Comentarios.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.

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