Cien años de perdón

Soy fiel defensora del cine español. Considero que hacemos películas de gran calidad, con excelentes guiones, interpretaciones, fotografía e incluso efectos especiales. Nuestras películas son buenas -algunas son muy buenas- y el que insiste en desprestigiarlas comparándolas con las estadounidenses se está perdiendo grandes obras de arte.

Cien años de perdón es la última película española que me llevó al cine. Me pareció buena en general, pero su perspectiva de género me dejó un sabor agridulce. De entrada me parecía otra película hecha por y para hombres: escrita y dirigida por hombres, contando la historia del atraco a un banco, siendo los atracadores todos ellos varones. Un clásico.

Sin embargo, desde el principio se percibe el intento feminista. ¿Dónde lo vemos?

  • La directora de la sucursal del banco es una mujer, desafiando el fenómeno de la segregación vertical, el cual explica que la mayoría de los puestos de responsabilidad sean ocupados por hombres.
  • La presidenta del país es una mujer. Esta es la primera vez que veo una película (por favor, si conocéis alguna otra os agradecería indicaseis el título en Comentarios) en la que aparece una mujer al frente del Estado español. Es, sin duda, un gran avance. Se ha dejado de considerar que sólo los hombres están capacitados para gobernar. Sin embargo, la actriz que interpreta a esta importante mujer aparece solamente en dos escenas (en una de lejos y en otra a oscuras), en ninguna de las dos tiene diálogo y el resto de la cinta está representada por dos miembros de su gabinete (un chico y una chica) limitando su intervención directa a los mensaje de texto que envía.
  • En ningún momento se atenta física o sexualmente contra ninguna mujer, inclusive las rehenes, e incluso uno de los atracadores llega a afirmar que para él “la mujer está en lo más alto.” ¡Bravo!

hucha

No obstante, eché en falta la presencia femenina en:

  • El equipo de atracadores.
  • Las profesiones típicamente masculinas: guardias de seguridad, equipo de policía, Guardia Civil y CNI que interviene en el caso, el cual está totalmente conformado por hombres.

Además, si nos fijamos en la Ficha Técnica de la película encontramos que, entre director, guionista, productores, dirección de fotografía, diseño de producción, música y montaje, sólo aparece una mujer.

¿Qué pasa con el Test de Bechdel?

Durante toda la película estuve esperando el momento en el que dos mujeres hablasen entre ellas de algo que no fuese un hombre. Y el diálogo entre Cristina y Sandra, al estar centrado en lo que Sandra vio en el banco, gira en torno a los dos atracadores protagonistas, es decir, en torno a dos hombres. Cada cual que juzgue.

¿Cuál es, por tanto, la conclusión?

Pues que queda mucho por hacer. En el cine y en la vida real. No obstante, aplaudo el avance que esta película supone para la concepción de las mujeres como personas capaces de alcanzar grandes logros (me quedo sobre todo con la mujer presidenta: eso ha sido ¡muy grande!), porque todo paso cuenta en este camino hacia la igualdad.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.