Palmeras en la nieve

Mi primera sesión de cine de 2016 ha sido más que acertada: Palmeras en la nieve, un drama brutal sobre la realidad del colonialismo español en Guinea Ecuatorial en la década de los 50. Muy dura, humana y cruel. Así es esta historia de amor entre Bisila (Berta Vázquez), una nativa guineana casada por obligación con el hombre que compró su virginidad, y Kilian (Mario Casas), un colono español que llega al país para trabajar en una plantación de cacao junto a su hermano y su padre.

La película narra el estilo de vida de la época sin idealizaciones, poniendo de manifiesto la realidad de la explotación laboral y sexual que sufrieron los habitantes del país por parte de los españoles hasta su independencia en 1968.

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¿Qué lugar ocupan las mujeres en esta historia?

Podemos destacar el papel de tres personajes femeninos: mujeres fuertes, independientes, feministas, que luchan contra los mandatos sociales y no flaquean ante las adversidades.

Clarence: hija de Jacobo y sobrina de Kilian; tras la muerte de su padre decide viajar a la actual Bioko (isla que antes se denominaba Fernando Poo) para descubrir la historia que su padre y su tío vivieron allí décadas atrás.

Julia: española que desde los 10 años reside en Fernando Poo y que está profundamente enamorada de Jacobo pese a los desplantes de este. Julia es la primera en poner en entredicho las convenciones sexistas de la época al mostrar su indignación ante el hecho de que Jacobo y su hermano acuden a fiestas y se codean con prostitutas sin que nadie los juzgue, mientras que de las mujeres como ella se espera que se queden en casa hasta que ellos quieran sentar cabeza y casarse.

“-Porque tenéis una palabra para las mujeres que se comportan como vosotros, ¿verdad?” – le pregunta a Kilian.

Bisila: natural de Guinea, obligada a casarse con un hombre al que no ama. Bisila es otra de las mujeres que desafía las normas y las costumbres de su país y de su época, arriesgándose a ser asesinada por mantener una relación adúltera con el hombre al que realmente ama. Además, trabaja como enfermera en la plantación española y se enfrenta a varios hombres en un ataque al hospital.

La cinta explora en profundidad al ser humano, en sus virtudes y sus miserias. Amor, amistad, solidaridad… pero también miedo, celos, odio, venganza y la maldad más aberrante en forma de violación. Excelentes interpretaciones en una película para remover conciencias.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.

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