Frustraciones al terminar la Universidad

Mi generación ha crecido con la idea de que a mayor formación existen mayores posibilidades de insertarse laboralmente, por lo que una carrera universitaria debería garantizar un puesto de trabajo.

Todavía recuerdo cómo en mis años de estudiante se hablaba de carreras “con salida” y carreras “sin salida”. No quiero ni pensar en la cantidad de personas que hicieron caso omiso de su vocación porque ésta pertenecía a la categoría “sin salida” y escogieron cualquier otra titulación del otro grupo para encontrarse, poco después, con la crisis y la sensación de que una carrera universitaria ya no era garantía de nada. Ni siquiera las carreras con más y mejores salidas.

La incorporación masiva de los jóvenes a la Universidad proporcionó unas cifras de universitarios similares a las existentes en otros países europeos. Sin embargo, hoy nos encontramos con que el desempleo y la precariedad laboral los perjudica igualmente, incrementando la sensación de frustración de muchos de ellos.

Yo misma, cuando recogí mi título universitario un año después de finalizar la carrera de Psicología, expresé mi desánimo con esta foto que compartí en Instagram

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con los hastags #5añosdeesfuerzoresumido y #titulovalidoanivelnacional :reflejo de la frustración que sentía al no ser apta mi licenciatura para trabajar en el extranjero sin pasar previamente por un proceso de convalidación. Por entonces, mi mayor sueño era viajar alrededor del mundo -hoy aquí y mañana allí-, por lo que convalidar una carrera en cada lugar que decidiese visitar para poder trabajar no resultaba factible. La frustración se apoderaba de mí pero lo cierto es que no era la única a la que le ocurría.

¿Qué es lo que más nos desanima a los universitarios del mercado laboral actual?

Aquí, voy a hablar principalmente desde mi punto de vista, teniendo en cuenta los comentarios y opiniones de mis amigos y conocidos y de aquellas personas con las que he trabajado como orientadora (no voy a basarme en los resultados de estudios realizados con grandes muestras):

  • La percepción de que “en España no hay trabajo” y que toda gran oportunidad laboral pasa por irse al extranjero. Esto no es realmente así. Cierto que algunas profesiones (sobre todo la construcción) están especialmente alicaídas tras la crisis, pero hay muchas otras que están experimentando un auge en general y también en nuestro país, como la informática [nota para quien le interese: ninguno de mis conocidos informáticos está desempleado. Ninguno].
  • Una frustración muy relacionada con la anterior es la dificultad de las parejas para conseguir trabajo en la misma ciudad o área geográfica, con lo que cada vez es más frecuente que cada uno trabaje en un punto diferente del país o incluso del planeta.
  • Para introducirse en el mercado laboral español es necesario “tragar” y pasar un período como becario cobrando una nimiedad o sin cobrar nada en absoluto. Bueno, aquí podría decirse mucho al respecto: como que las Universidades deberían ofrecer mayores etapas de formación práctica. Cuando yo hice el Prácticum de mi carrera (en el 2012) las horas de prácticas en una empresa externa eran de 270 – 300. Una cantidad que, evidentemente, no prepara a ningún profesional para ejercer por su cuenta una vez que se gradúe. Así que, tampoco es de extrañar que nuestros primeros empleos sean prácticas y becas porque más que un trabajo es una continuación de nuestra formación. En nuestros primeros empleos aprendemos todo aquello que la Universidad no nos enseñó. El problema, a mi parecer, se establece cuando los años y los empleos pasan y las oportunidades que surgen siguen siendo becas y prácticas.
  • Es imposible sacarse una oposición, así que mejor ni intentarlo. No, no es imposible. Es más difícil. Mucho más difícil que en años anteriores en los que salían miles de plazas y las notas de corte estaban muy bajas, pero siempre que haya una plaza esa plaza puede ser tuya. Además, hay otras formas de acceder a la Administración Pública, como las listas o los puestos por concurso.
  • Sólo es posible encontrar trabajo si se tiene enchufe. Sinceramente, esta me parece una justificación y una excusa para aquel que ya no sabe a qué achacar su fracaso en la búsqueda de empleo. Que puede haber algún caso no lo voy a negar, pero no hay que confundir el enchufismo con la red de contactos, ni debemos avergonzarnos por hacer saber a nuestros conocidos que estamos buscando trabajo. La mayoría de las vacantes se cubren sin tan siquiera publicarlas. Si nadie sabe que estás buscando trabajo ¿cómo te lo van a ofrecer? Sin embargo, si tienes un contacto que pueda recomendarte (en base a tus competencias y a tu valía, no a vuestra amistad) aumentarás tus posibilidades de llegar a un mayor número de ofertas y de entrevistas. De manera que ejercita el networking. Nunca se sabe quién te brindará tu gran oportunidad.
  • El INEM no sirve para nada, por lo que no me he inscrito como demandante de empleo. Esta idea está tan generalizada que la he escuchado cientos de veces. Es cierto que hay personas que se han inscrito y a las que nunca han llamado para un trabajo ni para un curso, pero hay otras a las que sí, de verdad. Yo conseguí mi primer trabajo como psicóloga gracias al SEPE (y era un gran trabajo, no unas prácticas ni una beca), por lo que no me queda más remedio que creer en su eficacia y recomendaros que os inscribáis. No os cuesta dinero, sólo tenéis que pasaros un día por una oficina y después renovar la cartilla cada tres meses (y podéis hacerlo por Internet desde casa). No perdéis absolutamente nada y no sabéis cuanto podéis ganar.
  • En realidad no sé buscar trabajo. Bueno, en esto sí que tengo que dar la razón porque la Universidad no prepara para la búsqueda de empleo a menos que te especialices (como hice yo) en Recursos Humanos. Pero no te preocupes, pues para eso estamos los orientadores. En este artículo te explico como podemos ayudarte.

Y a ti, ¿qué es lo que más te frustró de la situación laboral cuando terminaste tu carrera universitaria? ¿Las cosas eran como te las habías imaginado o te encontraste con algo totalmente desconocido? Ya sabes que en Comentarios estaré encantada de leer tu opinión.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.

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