La segregación vertical

Segregación vertical es el nombre que se le da al hecho de que los hombres tengan mejores condiciones laborales que las mujeres.

Segregación vertical es que las mujeres cobren menos que sus compañeros masculinos desempeñando las mismas funciones en el mismo puesto.

Segregación vertical es que las mujeres tengan mayores dificultades para acceder al mercado de trabajo y sean más en paro, en contratos temporales y a media jornada.

Es que las mujeres tengan que esforzarse mucho más que los hombres para conseguir un aumento de salario o un ascenso y que, de todas formas, sean casi siempre hombres los que ocupan los cargos más altos.

Segregación vertical es que una mujer se vea obligada a aplazar (o descartar) la maternidad porque su puesto correría peligro, mientras que los hijos no son percibidos como un inconveniente para el trabajo de los hombres.

Segregación vertical es escuchar que si una mujer está ocupando un cargo de responsabilidad es porque “piensa y actúa como un hombre”.

La segregación vertical es, por tanto, una injusticia, puesto que los estudios científicos no han demostrado que los hombres estén más capacitados que las mujeres para asumir los puestos directivos. Es otro síntoma del sistema patriarcal establecido y aceptado durante siglos, cuyos axiomas son difíciles de erradicar.  Y es otra señal de que la igualdad de género no se ha alcanzado, por mucho que algunos afirmen que sí.

Y para muestra este vídeo publicado hace unos días por la revista británica Elle, en el que se muestra la poca representación femenina en los puestos más altos.

 

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.

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