Antropología y Género

Desde la antropología se ha estudiado cómo expresan las distintas culturas las diferencias entre hombres y mujeres. Los roles sexuales establecen una diferente actuación para las personas según sean hombres o mujeres en el marco social, en el económico, el político y el religioso, asumiendo una serie de valores, creencias y expectativas en función del sexo. Lamas (1986) afirma que, si bien las diferencias entre machos y hembras son evidentes, la consideración de las mujeres como más próximas a la naturaleza por su papel reproductor es meramente cultural y, por lo tanto, es una cuestión cultural que a la mujer que no quiere ser madre u ocuparse de la casa se la tache de antinatural.

La idea de que la sumisión de la mujer no está basada en una diferencia biológica sino cultural, se basa en que las actividades consideradas como propiamente masculinas o femeninas varían en función de la cultura, de modo que un aspecto, por ejemplo una profesión, considerada típicamente masculina en una cultura puede serlo femenina en otra. Ortner y Whitehead (1981; en Lamas, 1986) señalan que las culturas mediterráneas tienen concepciones de género mucho más complejas y específicas que las culturas escandinavas. Esto pone de relieve la creación cultural de las diferencias de género, que van más allá de las diferencias de sexo, lo cual se ve claramente reflejado en la asignación aleatoria de género femenino o masculino a las palabras que se realiza en idiomas como el español y que no tiene lugar en otros como el inglés, en el que no existe el concepto de género en las palabras (Lamas, 1986). Otros idiomas como el alemán utilizan el neutro para referirse a un grupo en el que existen tanto hombres como mujeres, en lugar de englobarlos a todos bajo la palabra que designa el masculino.

Fotógrafa

Hay que tener en cuenta que el concepto género no siempre se utiliza correctamente (De Barbieri, 1993). En ocasiones se emplea sustituyendo a sexo (es decir, se utiliza el concepto social en lugar del biológico para referirse a las diferencias biológicas). En otras ocasiones, con género se hace referencia exclusivamente a las mujeres.

Pero pese a toda la evidencia empírica nos seguimos encontrando con discursos que mantienen que las mujeres y los hombres somos diferentes a muchos niveles como consecuencia de nuestras diferencias fisiológicas. Se sigue defendiendo que nuestras habilidades, nuestros intereses, en definitiva, nuestra personalidad, es diferente debido a esa diferencia anatómica que nos distingue. Lamentablemente, sigo escuchando casi a diario frases que empiezan con “las chicas son mejores/peores en…”, “los chicos son mejores/peores en…” o el equivalente “las mujeres son más/menos…”, “los hombres son más/menos…” y el adjetivo que proceda.

Lo peor es que desde que he sido madre percibo estos comentarios por parte de otras madres y padres refiriéndose a sus hijos -¡o incluso lo utilizan para referirse al mío! como si pudieran atribuir a su sexo su caracter o los motivos de sus conductas-; refiriéndose a niños a los que desde muy pequeños ya se les está enseñando que por el simple hecho de haber nacido niño o niña son diferentes a aquellos que nacieron con el sexo contrario; a los que ya se les está enseñando, y de manera errónea, que su personalidad viene totalmente determinada desde el nacimiento, enviando el mensaje de que, por lo tanto, no puede cambiarse, pero a los que, contradictoriamente, se les pedirá en numerosas ocasiones que la cambien.

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Referencias bibliográficas:

De Barbieri, T. (1993). Sobre la categoría género. Una introducción teórica- metodológica. Debates en Sociología, 18, 145 – 169. Perú. Consultado el 30 de julio de 2015 en http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/debatesensociologia/article/view/6680/6784.

Lamas, M. (1986). La antropología feminista y la categoría “género”. Nueva antropología, 8 (30), 173 – 198. México. Consultado el 28 de julio de 2015 en http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15903009.

Sandra Iglesias Rodríguez

Psicóloga y orientadora profesional de formación. Escritora de vocación. Madre y feminista a tiempo completo, bloguera en mis ratos libres. Aquí encontrarás información y debate sobre todo lo que tenga que ver con el mundo del empleo y con la igualdad de género.